LUIS LÓPEZ “GABÚ” - BIOGRAFIA
José Luis López Gómez, que une a su nombre el seudónimo artístico “Gabú”, nace en A Coruña. Sus padres viven en el barrio de Os Mallos-Estación ferrocarril, en aquellos años un suburbio rodeado de importantes asentamientos gitanos (Vioño, Monelos, Gaiteira), donde se establecen las gentes que llegan desde las aldeas gallegas en busca de mejor vida. Son una de las muchas familias que se asientan en este barrio, en su caso, procedentes de dos aldeas del Ayuntamiento de Mesía, donde el abuelo del artista, Antonio Gómez Carneiro, fue Alcalde durante el gobierno de la República. Por esta causa, desde el comienzo de la guerra civil y, posteriormente, tras la implantación del Régimen franquista en el año 1939, vivió escondido en un zulo bajo una cuadra de animales durante seis años, hasta que, finalmente, es detenido, torturado y encarcelado durante años.

El padre de Luis López “Gabú” se establece como sastre y su madre le ayuda en la confección de las prendas. Son años en que sus padres precisan muchas horas de trabajo, sacrificio y austeridad para salir adelante.
La infancia del artista transcurre viviendo entre la calle y su casa, donde el padre tiene el taller de sastrería. Eran momentos, en aquellos años 70, en los que la ropa se hacía a medida por sastres y pantaloneras. Esa circunstancia le permite conocer a los clientes del negocio, gente del barrio o de las aldeas. Entre los más emotivos clientes estaban las orquestas de aldea, a las que el padre les confeccionaba el vestuario. Para los ojos de un niño era como un sueño ver aquellos trajes mejicanos de mariachi, salseros y con mucha influencia sudamericana. Pero en la sastrería no todo era probar y jugar con los trajes de mariachi. Al margen de los estudios, también tocaba trabajar cosiendo plastones a máquina o deshilvanando la ropa, lo que también suponía conocer la disciplina y el sacrificio del trabajo a una edad bien temprana, desde los 10 años. En la calle, la convivencia entremezcla a los niños del humilde barrio y a los gitanos que viven en el entorno, con los que en muchas ocasiones compartió la recogida de chatarra y cartones para pagarse algunos pequeños vicios infantiles.
Con 16 años, en plena adolescencia, y mientras estudia, trabaja recorriendo Galicia, llamando puerta por puerta para vender alarmas y mirillas. Este exigente trabajo de vender le influye mucho y le reporta una muy estimable experiencia en el trato con la gente. A esa misma edad trabaja por la noche descargando barcos en el puerto de A Coruña, mientras la empresa de la Coya está en huelga, siendo blanco por este motivo de la violencia que los estibadores dispensan a los esquiroles. Son también los tiempos de la heroína, y en los suburbios de la ciudad donde vive la droga golpea con mucha fuerza, produciendo un profundo desgarro en numerosas familias. Los padres ven como sus hijos se enganchan a la muerte y a la declincuencia. Nuestro artista lo experimentó muy de cerca: muchos de sus amigos de infancia fueron absorbidos por la droga y muchos terminaron muertos, en la cárcel o consumidos por el SIDA.
Desde otra perspectiva, son tiempos de gran pasión por la música del momento, la de los años 70 y principios de los 80.
En el año 1983 comienza a pintar de forma regular y a introducirse en el mundo del arte. Lo hace de forma individual, ya que sus amigos viven alejados de este medio; prefieren otras ocupaciones como el fútbol, en el mejor de los casos. Durante esos años trabaja como mecánico de camiones y, posteriormente, en temas empresariales.
En el año 1988 se traslada a vivir y a trabajar a las Palmas de Gran Canaria. Allí esta en contacto con el mundo de los trabajadores del Mar, principalmente gallegos de la zona de Cangas. Vive el conflicto y la contundente huelga de abril-mayo por parte de los hombres del mar, que termina con enfrentamientos y la paralización violenta de la ciudad de las Palmas por parte de los huelguistas más agresivos. Descubre las penas y sufrimiento de estos hombres, que en mareas (tiempo que permanecen en la mar) de 45 días sobreviven en frágiles embarcaciones y pésimas condiciones de vida.
En su estancia en Canarias despierta su inquietud por África y por la fotografía. En ese momento realiza la adquisición de la primera cámara fotográfica: una Yashica con lente Makinon de 49 mm.
Durante esos años realiza diferentes trabajos paralelos al mundo del arte para poder financiar sus proyectos artísticos y vivir de la forma deseada. A comienzos de los años noventa comienza a viajar de forma muy frecuente, realizando una media de tres viajes de larga distancia al año. Los viajes de ese momento se centran principalmente en el Brasil pre-amazónico y amazónico, destino al que viaja en una docena de ocasiones. Cuba, Colombia y Guinea Bissau son otros destinos. La obra que realiza en esos años, tanto en pintura como en fotografía, manifiesta la influencia de sus contactos con esos lugares, apreciable tanto en su temática y enfoque testimonial, como en su tratamiento formal, en su colorido y texturas.
De sus estancias en Guinea Bissau, en el final de la guerra civil de 1998, procede el seudónimo artístico de “Gabú”, que toma del nombre de una remota aldea de etnia Fula musulmana, situada en la frontera de Guinea Bissau y Guinea Conakry.
Durante esos años viaja con frecuencia al continente africano, principalmente a Guinea Bissau, Guinea Conakry, Senegal, Malí o Mauritania. En algunos casos, zonas muy conflictivas, pero no menos que su trabajo en España en aquellas fechas, como responsable de una de las discotecas más grandes de Galicia, capaz de acoger a 4.000 personas por noche y en la que permaneció como encargado, desde 1991, durante casi 15 años. Allí aprendió a convivir y a poner orden en la violencia gratuita del mundo de la noche y a conocer los efectos de las drogas y el alcohol. Una experiencia que le resultaría de mucha utilidad para enfrentarse a las difíciles situaciones vividas en alguno de sus viajes a zonas remotas de África, Latinoamérica y el Sudeste Asiático.
En el año 1990 comienza a viajar con intensidad a Haití para acometer su primer gran proyecto artístico. Durante casi cinco años, en los que realizó ocho viajes, pudo conocer el mundo del Vudú en profundidad y salir vivo de uno de los países más violentos e insalubres del mundo. Tuvo que soportar tiroteos, dormir en pensiones infectadas de ratas y con riesgo de asalto y viajar en hacinados camiones compartiendo horas de viaje con los nativos haitianos, cabeza con cabeza. Pero este es el único camino para llegar a lo más profundo del Vudú, que vive y bebe en los suburbios y en las remotas aldeas del país haitiano.
Su ultima etapa en Haití coincide con las grandes revueltas protagonizadas por el “ejercito caníbal” rebelde contra el Presidente Aristide, que termina con su expulsión del país. Una crisis que también merece ser recordada en nuestro país por el asesinato del periodista de Antena 3, Ricardo Ortega. Ese suceso convierte a un país ya de por sí caótico y sin ley en un país sin rumbo, situación que termina con la intervención, en un primer momento, del ejercito americano y, posteriormente, con la presencia de los soldados de la ONU.
Durante estos años el fallecimiento, en breve tiempo, de su madre y su padre, le causa una profunda conmoción, la mayor de su vida.
En el año 2006, durante tres meses, se muestra la exposición Vudú, o camiño negro de Santiago en la Fundación-Museo Eugenio Granell de Santiago de Compostela, donde reúne los resultados de su trabajo fotográfico persiguiendo el rastro de la presencia de Santiago Matamoros, convertido en uno de los iconos más importantes del culto Vudú. La exposición gozó de una gran acogida y de una excepcional cobertura en los medios de comunicación gallegos. Posteriormente, bajo el patrocinio de los Ministerios de Asuntos Exteriores y de Cultura, la exposición viaja al Museo Nacional de Antropología de Madrid, para acompañar al Congreso Internacional de Países Ricos Donantes, celebrado en la capital de España en el mismo año. Al año siguiente se expone en Alemania, en la sede del consulado español en Hannover.
Durante esos años coincidentes con el desarrollo del proyecto Vudú y en paralelo a éste, Luis López “Gabú” emprende otros proyectos, para cuya ejecución prosigue realizando viajes a distintos lugares del planeta. A su vez, mientras la fotografía se alimenta de sumar “instantes captados” en cada remoto lugar que descubre, su obra pictórica se desarrolla en la intimidad del estudio de A Coruña, entregado a la tarea de plasmar las luces, formas y texturas que permanecen en su retina a la vuelta de sus viajes.
En el año 2006 comienza su etapa asiática y viaja a Birmania, Tailandia, Vietnam y Laos, deambulando en las noches de los suburbios asiáticos e introduciéndose en el interior de los burdeles. En estos escenarios entra en contacto con macarras, prostitutas, transexuales y demás personajes relacionados con el negocio del sexo, fotografiándolos en su entorno: desde el brillo de los locales reservados para los turistas a la sordidez de aquellos otros que no ofrecen más que las dificultades de los remotos suburbios En todo caso, en su aproximación a esta serie (que pudo verse en la exposición, bajo el título de Burdeles de Asia, celebrada en la Galería Pardo Bazán de A Coruña, en el año 2006) intenta reflejar la realidad desde un prisma artístico, renunciando a transformarla en imagen de denuncia fácil, tópica o morbosa, para consumo del periodismo del escándalo, tan en boga en estos días. Confirmando este enfoque, el propio autor ha venido a reconocer en estos trabajos la influencia del director de cine chino Wong Kar-Wai y, en particular, de su obra maestra, In the mood for love.
Entre los proyectos a los que ha dedicado más atención sobresale aquel que tiene por objetivo a las escuelas islamistas en África, las conocidas madrasas. Iniciado en el año 1998, coincidiendo con su estancia en la aldea de Gabú, en Guinea Bissau, a su ejecución consagra múltiples viajes, desde el Magreb a Somalia, hasta su conclusión en el año 2008. Durante este largo recorrido por las madrasas africanas, va adquiriendo las tablas coránicas sobre las que los alumnos del Islam aprenden el Corán y lo memorizan. El artista valora esas tablas como auténticas obras de arte, visualmente muy próximas a ciertos cuadros de Tàpies. En la actualidad, ha conseguido reunir una colección excepcional de tablas de muy diferentes procedencias, formas y acabados, representativas de las escuelas de toda el África islámica.
Para el último trimestre del año 2008, está prevista la exposición de ese proyecto de fotografía artístico-testimonial que con el título de Madrasas de África acogerá el Museo Nacional de Antropología de Madrid. En él quedará reflejada una excepcional muestra de sus vivencias e incursiones en las múltiples y remotas escuelas islámicas recorridas a lo largo de los últimos diez años, desde el norte de África en el Magreb hasta el sur de los países islámicos, en Guinea Conakry, pasando por Guinea Bissau, Senegal, Mali, Mauritania, Etiopia y Somalia. Se trata de un proyecto de gran complejidad y largo recorrido temporal, para el que ha debido superar numerosas dificultades en su intento por lograr la aproximación a un mundo de intimidad, de estudio y oración, al mismo tiempo sereno, tanto como misterioso e inquietante, regido por imanes o marabouts, celosos de preservar la intimidad de estos recintos ante los ojos curiosos de fotógrafos y viajeros. Este proyecto se expondra posteriomente en el Museo do Pobo Galego de Santiago (2009) y en la sede de Caixanova en Vigo (2010).
En el año 2009 presenta su proyecto artístico ASIA, DESEANDO AMAR en el espacio-galeria Moretart en A Coruña. Manteniendo un paralelismo visual con la obra de Wong Kar Wai en In The mood for love, nos descubre las noches en las calles vacias de Asia, aquellas que estan desapareciendo por la vertiginosa aparación de los rascacielos.
En el año 2010 en Santiago de Compostela y en pleno año Santo, se presenta una doble exposicón, en La Casa da Parra ("CULTO Y FE") y en el Museo das Peregrinacions ("PEREGRINACIONES") bajo el titulo común CRISTIANOS PUROS DE AFRICA organizada por la Conselleria de Cultura de la Xunta de Galicia. Permanece expuesta de Marzo a Julio de 2010. Este proyecto artístico nos introduce en la intimidad y serenidad del mundo de los critianos coptos de Etiopia.
Su obra es un mantine un línea donde se aúnan la dimensión artística y la documental, en el que también quedan patentes las inquietudes personales y creativas de Luis López “Gabú”.